domingo, 15 de marzo de 2009

La UE, Alemania, Bologna, Barcelona, Lisboa y Manel Estiarte. Sangre, sudor y lágrimas

Semana de violencia y manifestaciones. Ayer manifestaciones en Barcelona y Lisboa, multitudinarias ambas, exigiendo que el inacabable efecto dominó de esta crisis generada por las malas prácticas financieras de una élite, no merme el estado de bienestar conseguido (y mantenido) entre todos y para todos (en europa occidental al menos) con mucho esfuerzo.

Algunos políticos nos piden ahora esfuerzo, trabajo, compromiso, sacrificio. En fin, prefiero no comentar. Os remito a la entrada acerca de bacon, huevos y vacas flacas que publiqué en este blog hace algunas semanas. Hay un refrán que me viene ahora a la memoria "Repartamos como hermanos; lo mio, mio y lo tuyo, de ambos". Sobran las palabras

Y violencia como la vivida en Alemania, donde un adolescente mató a su madre, fue a su escuela para proseguir con la matanza y acabó por suicidarse. Leí en prensa esta semana que es más probable que sucedan magnicidios como éste en paises sajones que en mediterráneos por la diferencia en la educación emcional. No sé cuanto hay de cierto, pero parece lógico pensar que en la medida en que reprimimos nuestras emociones y no las canalizamos positivamente hacia afuera tarde, o temprano saldrán a la superficie, manifestandose de forma incontrolada. Y si a eso le añadimos un fácil acceso a las armas, la tragedia está servida. Pero, ese, el del acceso a las armas, es otro tema adicional.

Sudor, probablemente, mucho sudor. En Barcelona sigue el encierro de los estudiantes contra el plan Bologna. Fruto, en gran parte, del desconocimiento mútuo. Nos sorprende la resistencia al cambio de las personas en la sociedad y en las organizaciones. Pero ¿acaso no desconfiaríamos de algo que no conocemos y, muy especialmente, de algo qué no sabemos cómo nos va a afectar?. Si las decisiones que comportan esos cambios las toman quienes tienen poder sobre nosotros, solo caben tres opciones el silencio miedoso o resignado, la confianza ciega o la rebelión. Y los estudiantes han optado por la rebelión.

Por cierto, los tribunales han dado la razón a los ciudadanos en el tema de los controles aeroportuarios. Tardar cuatro años en publicar una lista de materias prohibidas provocaba indefensión jurídica y creaba situaciones de malas prácticas y arbitrariedad en la aplicación de dicha norma. Una vez más contra el poder solo cabe el miedo, confianza ciega y rebelión.

Y, por último, las lágrimas. He leido en prensa la entrevista a Manel Estiarte, auténtica referencia del waterpolo nacional durante dos décadas, con motivo de la aparición de su autobiografía deportiva "Todos los hermanos". En ella habla de sus momentos dulces y amargos como deportista y como persona.

Me ha impresionado la frase que le dijo su madre al acabar la final de los Juegos de Barcelona (plata despues de tres prórrogas contra Italia); "Ho heu fet molt bé; has d´estar content" ("lo habeis hecho muy bien; has de estar contento"); frase que, al parecer, le ha repetido a lo largo de todos y cada uno de los partidos de su carrera. No se puede resumir mejor el espíritu de apoyo para nuestra gente. Los éxitos llegan, haciendo lo correcto y haciendolo juntos.

Manuel Estirate, y "todos sus hermanos" lograrían, haciendo lo correcto, el oro en los Juegos e Atlanta, cuatro años más tarde.

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