sábado, 28 de febrero de 2009

"¡Oh, Dios mio; está lleno de estrellas!"

Ví por televisión las imágenes de la nebulosa planetaria Hélix; también conocida como “El ojo de Dios” (por su tamaño, forma y ubicación) tomadas desde el observatorio de La Silla en Chile así como la recreación informática de su interior.

Por unos momentos volví a vivir la magia del cine, la enorme sala oscura del cine Aribau, en Barcelona, donde en plena fiebre “galáctica” a finales de los años 70 un adolescente veía completamente entregado la media hora final de delirio sonoro y visual de “Odisea 2.001”; la media hora que transcurre desde que la nave Discovery se acerca al enorme monolito negro cerca de Júpiter y, Bowman, el piloto y único tripulante vivo, pronuncia la frase “¡Oh, Dios mio; está lleno de estrellas!” que da nombre a la entrada de hoy en el blog.

Más allá del viaje en el espacio (y en el tiempo) hay varias observaciones y preguntas a realizarse cuando vemos estas imágenes.

La primera es lo inabarcable de las dimensiones. Hélix está a 700 años luz; o lo que es lo mismo 700 años viajando a la velocidad de la luz; 300.000 km. por segundo. Para hacernos una idea de lo que supone esa distancia; nuestra Luna está a poco más de 400.000 km y todos los viajes realizados hasta ahora han tardado unos tres dias. ¿Qué distancia es entonces para una nave tripulada actual 700 años luz? La respuesta es más de 136 millones de años.

La siguiente observación es consecuencia directa de la anterior. Si la luz tarda 700 años en llegar desde Hélix hasta nosotros, ahora estamos viendo a Hélix en esa ubicación concreta y con la forma que tenía hace 700 años. ¿Sigue estando ahí?. Si su forma es dinámica (su núcleo interno se expande a 100.000 km./hora); ¿cómo será su forma actual?. Lo sabremos dentro de 700 años, cuando la luz nos traiga la forma actual.

Por ahora, debemos conformarnos con gestionar y predecir, con la información que tenemos, algo cuyas dimensiones escapan a nuestra "dimensión"; a nuestro "hombre - medida -de -todas - las-cosas". Sabemos, por tanto, lo que existió y estamos recopilando información para saber aún más acerca de algo que existió y predecir una evolución que hace siglos que ya es pasado.

¿Qué interés tiene predecir algo que ya es pasado a 700 años luz de distancia?. Ninguno. Visto así; al menos. Pero no es para predecir el pasado (para la “arqueolo-astronomía” si se me permite el neologismo) que creamos herramientas más potentes y precisas; sino para comprender algo más las fuerzas que nos rigen y para aprender más acerca de nuestro propio sistema.

Y la última observación es acerca de la calificación de la forma de Hélix como “ojo”. Cierto es que el número de fenómenos de la naturaleza es mayor que el número de estructuras posibles y que, por tanto, en mayor o menor medida, éstas tienden a repetirse.

También es cierto y sabido que tendemos a ver estructuras y formas que ya conocemos, adecuando nuestra visión del mundo a las formas que existen en nuestro interior. Incluso existe una corriente del campo de la Psicología de principios del siglo XX llamada “Gestalt” (“forma” en alemán); pero el debate entre si vemos el mundo como es o lo vemos adaptado a nuestras estructuras mentales apriorísticas es un debate que data de los filósofos clásicos.

¿Vemos lo que existe o solo conocemos lo que encaja con lo que ya existe dentro de nuestra cabeza?. ¿Es posible conocer “objetivamente” la realidad o, por el contrario, nuestra visión es parcial?. Somos personas, sujetos, y por tanto nuestra visión es parcial, en todos los sentidos del término. No es total, no lo abarcamos todo, es subjetiva; depende de nuestra historia, nuestros intereses, nuestro ánimo. Lo que pensamos y sentimos condiciona lo “que vemos” y éste refuerza, en la mayoría de los casos, esa visión del mundo.

En nuestra comprensión de la realidad interpersonal no podemos ser “objetivos” pero si podemos esforzarnos por describir y no juzgar, y por oir todas las voces y versiones posibles antes de formarnos una opinión o juicio, tomar una decisión o gestionar un conflicto.

Si he empezado esta entrada con una frase de Odisea 2.001 me gustaría acabar con un breve diálogo extraído del último libro de Harry Potter.

Harry: “¿Es real, o tan solo está sucediendo en mi cabeza?”
Albus Dumbledore: “Está pasando en tu cabeza; lo cual no quiere decir que no sea real”.

domingo, 22 de febrero de 2009

Óscar, Penélope, ¿Barcelona?. Acerca de Premios y Reconocimiento.

Hoy es la noche de los Oscar. Llevamos varios días oyendo hablar en los medios de comunicación de apuestas en las diferentes categorías y todos conocemos alguien que pasará la noche en blanco siguiendo la ceremonia. Este año, como en el anterior con Bardem, tiene el aliciente añadido de salir de dudas. ¿Ganará ”Pe” la estatuilla?
He de reconocer que con excepción del film de Woody Allen; Bolt y Wall-e no he visto ninguna otra de las películas nominadas. La primera la vi por partida doble en la ida y vuelta de Lisboa a Belo Horizonte y las otras dos en Barcelona en compañía de mi hijo. Así que mi entrada de hoy no será para realizar una apuesta más.
Aunque no he pasado ninguna noche en blanco siguiendo la ceremonia debo reconocer que sigo los resúmenes televisivos del día posterior, los debates y apuestas de los días previos y los resultados y sus polémicas desde finales de los setenta (ventajas o desventajas de la edad, según se mire).
El Oscar, máximo galardón de la industria del cine, está concebido como el reconocimiento de todos los anteriormente nominados y premiados. El Oscar, teóricamente, reconoce al mejor del año en las diferentes especialidades (actor, actriz, músico, actriz, director, entre otros).
Y en estos últimos treinta años la coincidencia entre “el mejor” y “el premiado” no siempre ha sido “evidente”, “clara” o compartida por todos. ¿Qué otros criterios existen para premiar y reconocer y utilizamos en nuestra vida, en las nominaciones y premios o en nuestras empresas?
El primero de ellos es compensar errores previos. Podemos nominar a un actor o director varias veces por excelentes interpretaciones para finalmente darle un premio cuando menos se lo merecía. Y aunque pensemos que “al final se hace justicia” la realidad es que tapamos una injusticia con otra, como el árbitro que pita un penalti injusto para compensar el penalti injusto que pitó minutos antes al equipo contrario. Por no citar que ese premio compensatorio amplia la lista de injusticias en el resto de “no – ganadores”.
La segunda, y cada vez más presente razón, es satisfacer a las comunidades de espectadores. Un premio de cara a la galería. En la medida que premiamos a actores, actrices, directores, técnicos de diferentes puntos del globo aumentamos la dispersión de nuestros “simpatizantes”. Es cierto que la industria del cine española ha mejorado (y mucho) su nivel de calidad en estas últimas dos décadas pero, ¿hasta que punto los premios a Amenábar, Almodóvar, Bardem, Trueba y probablemente “Pe” son reconocimiento a la industria o un intento de influir en el mercado español e hispano?
La tercera es darle reconocimiento público y apoyo a un proyecto. ¿Es quizá en ese sentido que debemos interpretar la frecuente y misteriosa confluencia en un mismo film de los “mejores” en 9, 10 u 11 categorías como hemos visto en los últimos años (El paciente Inglés, Titanic o El Retorno del Rey por citar solo algunas); más allá del hecho de que un buen clima de trabajo, un proyecto ilusionante y rodearse de un gran equipo hace saltar la “chispa” de la “magia” y nos convierte a todos nosotros en mejores técnicamente y nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos.
Haciendo la extrapolación a nuestras empresas, ¿premiamos siempre al mejor, al que se lo merece? o por el contrario ¿compensamos errores pasados, actuamos “de cara a la galería” buscando satisfacer a todo el mundo o, quizás, buscamos impulsar proyectos y personas?
Dejo para otro día la reflexión acerca de la conveniencia o no de los premios, reflexión previa a la que hemos planteado hoy.
Y, por último, comentaba al inicio de la entrada de hoy que vi Vicky, Cristina, Barcelona. Honestamente, me parece una de las películas más flojas de su autor. Nada hay en los personajes que los vincule a la ciudad. Es la misma historia de films anteriores y son los mismos personajes "ociosos" de clase alta neoyorkina que en Manhattan parecen naturales pero desentonan en Barcelona. Unos personajes que deambulan por una ciudad que me cuesta reconocer como la mía más allá de un par de obras de Gaudí, las inevitables Ramblas y un par de cafés antiguos. Y debo reconocer que (por decirlo en un tono políticamente correcto) he visto interpretaciones mejores del trío protagonista.
Y ahora sí; una última anotación; esta noche ganará “Pé”.

sábado, 14 de febrero de 2009

Aqui, allí. Cerca, lejos. Ciudades y personas

He comenzado a leer el libro de Richard Florida "Las ciudades creativas". Me sorprendió gratamente que Juan Carlos Cubeiro (cuyo blog sigo desde hace varios meses) lo citara hace unos dias .

Lo ví en una de esas librerias de aeropuerto; leí las solapas, lo ojeé y ví que hablaba de megaregiones, de ciudades que suponen oportunidades, de ciudades que las condicionan, de cómo vivir en una ciudad u otra pueden ayudarte a "levantarte" después de una pérdida de empleo o personal o, per el contrario, suponer un freno en tu recuperación. La decisión de comprarlo fue rápida. El libro daba respuesta a una pregunta que me formulé hace varios años y que nunca respondí.

Hace varios años, cuando trabajaba como formador y consultor independiente dedicaba parte de la semana a viajar y el resto ( 2, 3 o 4 dias fueran fines de semana o no) a preparar los cursos y proyectos; en casa. Me planteé entonces si ese tipo de vida quería vivirlo con mi mujer e hijo en Barcelona, nuestra ciudad, o en otra que nos permitiera llevar otro tipo de vida.

Mis reflexiones, mis dudas fueron esas. ¿Campo o ciudad?, ¿Ciudad grande o pequeña?. La ciudad escogida debía estar bien conectada al mundo por aeropuerto para evitar al máximo posible las esperas en los hubs y debia permitirme estar en contacto con mi red social; cercana a mis clientes y familia. El mundo en aquel 2003 ya empezaba a ser un mundo dominado por low costs e incipientes "neurona"y face books. ¿Encontraría un lugar así para mi, mi hijo y mi mujer?.

La vida, no obstante, "es lo que pasa mientras haces planes" y ahora sigo viajando aunque dentro de un gran proyecto para una multinacional lider mundial en su sector (y cuya central está en Barcelona); por lo cual aparqué esa decisión y sigo viviendo en mi ciudad.

Me alegra ver que las mismas reflexiones que un dia cualquiera nos planteamos cualquiera de nosotros, desde lo racional y emocional; son objeto de reflexión y estudio "científico". Sin duda, la Tierra siempre ha sido redonda pero el mundo es más pequeño e interconectado ahora que hace unos años. Y las preguntas que nos formulamos en un punto cualquiera (Barcelona en mi caso) obtienen respuesta pronto en cualquier otro lugar

sábado, 7 de febrero de 2009

Spanair, Galileo y Julio Verne. Aire, Cielo e Infinito

Uno, El CIELO. 2009 es el año de la Astronomía. Se cumplen cuatrocientos años de las primeras observaciones con telescopio por parte de Galileo Galilei. Casi un cuarto de siglo después de aquella primera observación, fue juzgado por la Inquisición y obligado a retractarse de su teoría (no era el Sol quien giraba alrededor de la tierra sino al revés). Fue absuelto, pero se le atribuye haber pronunciado, minutos después, la frase “ Y sin embargo, se mueve”.

Durante la celebración del Concilio Vaticano II, en la década de los 60, la Iglesia reconoció su error pero no ha sido hasta ahora que ha previsto unas acciones de difusión de la obra de Galileo, como forma de “compensación” al error. Entre las acciones inicialmente previstas se incluía erigir una estatua a Galileo; acción que finalmente se ha “desestimado”.

¿Qué podemos aprender de esta situación?. Varias cosas

Desafiar al “statu quo” aunque sea con datos, por muy irrebatibles y científicos que parezcan o sean; no siempre basta. En organizaciones fuertemente orientadas al poder; cualquier afirmación que contraríe lo instaurado, lo “correcto”, constituye una amenaza. No solo será rechazada, sino que con toda probabilidad su “fuente” será apartada (“¿excomulgada”?), desautorizada e, incluso, perseguida

En algunas ocasiones podemos “consensuar” soluciones intermedias que aúnen todos los intereses y puntos de vista enfrentados. ¿Hubiera sido posible en esta situación?. La desigualdad de fuerzas de ambas partes y el fuerte cuestionamiento de las creencias de la época que suponía la teoría heliocéntrica parece dejar poco margen a situaciones intermedias.

¿Cuál debe ser nuestra reacción ante hechos e informaciones que contradicen los datos en las que basamos nuestras decisiones e incluso las creencias y valores que constituyen nuestra cultura?. ¿Escepticismo, negación, descalificación?, ¿O, por el contrario, análisis y refutación o validación?. Podemos invertir tiempo, recursos y energía en negar la evidencia; especialmente si cuestiona nuestras creencias y nuestro sistema de poder, pero la realidad acabará imponiéndose, probablemente cuando sea demasiado tarde para rectificar.

Todos tenemos derecho a equivocarnos; es cierto. Pero también es cierto que todos tenemos la obligación de rectificar cuando nos equivocamos. Cuando nos damos cuenta de nuestros errores, la reacción debe ser rápida y sin medias tintas ni rectificaciones si queremos que sea eficaz.

Copérnico y Galileo marcaron la primera de las revoluciones de nuestro pensamiento evidenciando que no somos el centro del universo, Darwin daría una vuelta de tuerca más demostrando que no somos el centro de la creación, sino una especie más, que ha evolucionado adaptándose al medio y no creada a imagen y semejanza divina y Freud acabó con los pocos restos de grandeza y soberbia de nuestra especie al demostrar que ni tan solo somos dueños absolutos de nuestros actos; ya que gran parte de ellos son de origen inconsciente y, por tanto, escapan a nuestro control consciente.

Quizás la última y superior lección es esa, la humildad.

Dos, El AIRE. Mi trabajo me obliga a tomar más de 100 aviones anualmente por ello me llama la atención cualquier noticia relacionada con aerolíneas y aeropuertos.

Estas últimas semanas, sin duda, la noticia ha sido la compra del 80 por ciento de Spanair por parte de un grupo de inversores catalanes. Una aerolínea que vivió un año 2008 especialmente complicado. A la ya de por si delicada situación de la compañía y del sector aéreo en general, se unió el trágico accidente en Barajas.

En una época de destrucción de empleo, siempre es una buena noticia que alguien muestre su confianza en una empresa invirtiendo; aunque a nadie se le escapa que la apuesta por Spanair forma parte de un objetivo mayor; convertir el Aeropuerto de Barcelona – El Prat en un “hub” de vuelos intercontinentales y generar oportunidades de negocio para Barcelona y su área metropolitana.

Recuerdo las palabras de Ruiz Gallardón en la inauguración de la T4 de Barajas en febrero de 2006, afirmando que con el tiempo Barajas sería el primer generador de riqueza y empleo en la comunidad de Madrid; tal es el enorme impacto económico en el área de influencia de un aeropuerto (ferias, congresos, impacto directo en hoteles, restauración, posibilidades de acoger sedes de empresas, entre muchas otras).

Francfort y Munich, dos hubs en Alemania. Milán y Roma, dos hubs en Italia. ¿Porqué no Barcelona y Madrid?. En un mundo cada vez más pequeño, las oportunidades que desaprovecha una ciudad no tienen porque ir a otra ciudad del mismo país. Van a cualquier otro lugar. En ese sentido, si Star Alliance (alianza a la cual pertenece Spanair) no crea vuelos a Suramérica desde Barcelona los creará desde Lisboa (con varios vuelos diarios a diferentes ciudades de Brasil) o Francfort, probablemente; pero donde no los creará será en Barajas, por ser “territorio” de OneWorld, su principal competidora y alianza a la que pertenece Iberia; principal operador del aeropuerto.

En fin, confiemos que la compra de Spanair, la próxima inauguración de la nueva terminal T1 del aeropuerto de Barcelona, la ampliación del aeropuerto de Málaga y los empleos que ayudarán a mantener y crear (unos 4.000 en el caso de la nueva terminal) supongan las primeras buenas noticias económicas de una larga lista en este 2.009.

Tres; El INFINITO. Mañana, domingo 8 de Febrero de 2.009, cumpliría 181 años Jules Verne; un creador con mayúsculas. Creador literario durante cuarenta años y creador de artefactos, inventos y sueños que hoy en día se han vuelto realidad e, incluso algunos de ellos, habituales en nuestras vidas. El submarino, los viajes espaciales, la electricidad, el telégrafo, la energía nuclear, por solo citar algunos. Creador y fuente de inspiración para el género de ciencia – ficción, sus novelas han sido “devoradas” por jóvenes de todas las edades en estos últimos 146 años y se han convertido en material recurrente para la industria del cine..

Jules Verne creó gran parte de su obra recurriendo a la documentación de una biblioteca en Nantes. No viajó nunca hasta que ya fue muy mayor, lo cual añade aún más mérito a su fiel descripción de paisajes, países, culturas y ciudades y a todos los ingenios que su mente creó. Preguntado a finales del XIX si creía que algún día veríamos esos inventos hechos realidad su respuesta fue “Todo lo que un hombre pueda soñar; otros podrán hacerlos realidad”.

Todo aquello de lo que disfrutamos hoy fue producto del esfuerzo y voluntad de alguien que se atrevió a soñar, a preguntarse ¿Por qué no? y a trabajar para hacer lo realidad, muchos de ellos a riesgo de ser tomados por locos, peligro público o herejes.

Soñar, no conformarse con la realidad y trabajar para cambiarla. ¿Algún consejo mejor que éste para los tiempos que vivimos?