viernes, 17 de julio de 2009

Mejora Continua versus Perfeccion Inalterable

He estado esta semana una fábrica marroquí en la que durante el periodo comprendido entre los meses de mayo de 2006 y mayo de 2008 guié un proyecto de mejora. En los 14 meses transcurridos desde entonces, mis viajes mensuales para liderar reuniones de trabajo han pasado a ser visitas ocasionales para responder a preguntas de quienes ahora guian el proyecto y participar en dichas reuniones como un miembro más del equipo. Y por último, pero no por ello más importante, ver como el proyecto sigue vivo sin mi y gozando de una salud envidiable.

Es este proyecto un caso de renovación constante y con gran parte del equipo renovado casi al completo al final del primer año de proyecto por apertura de una segunda fábrica en las inmediaciones, con cambio de jefe de fábrica por promoción del anterior y con un sinfín de nuevos jefes de equipos, sección y operarios a quienes formar, y de quienes conseguir la máxima operatividad en el minimo tiempo posible

Y, a pesar de todo ello (o quizás debido a eso) los resultados conseguidos, tanto numéricos como de clima siguen aún hoy gozando de una excelente salud.

Me gustaría compartir con vosotros una enseñanza proveniente de un jefe de equipo marroquí en una de las sesiones de trabajo mientras poníamos en marcha la otra fábrica. Viviamos un punto de inflexión, en un momento de transición con multitud de jefes de equipo y operarios expertos intentando "démarrer" ("poner en marcha", en francés; la expresión más escuchada en esa fábrica durante meses) la nueva fábrica y formar a los nuevos sin perder por ello un ápice de productividad y rendimientos

Era ese un momento en que afloraron nuestras áreas de mejora tanto como equipo como a nivel fabril.

Y en ese "fragor de la batalla" un jefe de equipo comentó "Tal y como yo lo veo son nuestros puntos de mejora lo que nos hace fuertes y nos permite tener futuro. Ustedes (refiriendose a sus jefes y a mi) siempre hablan de que el espíritu debe ser el de la mejora continua. Y no hay mejora posible sin puntos de mejora. Es así como yo lo veo; tenemos cosas que mejorar, las conocemos y podemos mejorarlas. Juntos mejoraremos y juntos saldremos adelante"

He hecho ya referencia en anteriores entradas del blog a las 4T (tiempo, trabajo, talento y trabajo en equipo) a la tolerancia al error y a algún que otro concepto o constructo propio o ajeno con el que explicar mi manera de entender la dirección y motivación de personas y equipos pero creo que esta frase resume a la perfección el espíritu que debe reinar en un equipo y que todos aquellos que dirigimos personas y equipos deberíamos ayudar a crear

domingo, 5 de julio de 2009

The Unknown (Garras Humanas; 1926, Tod Browning), ¿Compromiso o Sacrificio?, hé aquí la cuestión.

En una de las primeras entradas en el blog, en el ya lejano 31 de Enero; expresé mi opinión acerca de la desigualdad entre el compromiso que en las empresas habitualmente pedimos a nuestra gente y el compromiso que desde las empresas les mostramos. Les pedimos compromiso con “la empresa” y ya que creemos que "la-empresa-somos-nosotros”; eso nos exime de comprometernos con ellos.

En aquella entrada, opiné sobre el ejemplo utilizado habitualmente para explicar la diferencia entre “implicado” y “comprometido”. Un ejemplo a mi juicio, tan desafortunado como frecuente; no solo por el animal utilizado para explicar el compromiso de un trabajador (un “cerdo”; con todas las connotaciones que dicho animal nos sugiere) sino también por el hecho de considerar como deseable (hasta el punto de ponerlo como ejemplo) la “automutilación” como expresión del ideal de compromiso.

De hecho; sería mucho más apropiado hablar de “sacrificio” (y en el sentido más “dramático” del término), en lugar de compromiso, para todo aquello que acostumbramos a exigir a nuestra gente. Disponibilidad a todas horas, todos los días del año y en cualquier lugar, sacrificio de la vida personal y familiar y las herramientas creadas a tal fin como blackberries, “manos libres” y portátiles.

Y, cómo ya he sugerido en alguna entrada reciente, las vidas de los expatriados y sus familias, auténticos nómadas de nuestra época y expresión máxima de esa disponibilidad total, propia y de los nuestros.

Si por alguna razón en algún momento nuestra disponibilidad no puede ser total ¿qué es lo que automáticamente se pone en duda?. En ese momento siempre podemos oír comentarios del tipo “Necesitamos empleados altamente motivados y comprometidos”.

Haciendo recientemente esta reflexión en un foro recordé la película “The Unknown” (muda; en blanco y negro, de algo menos de una hora de duración y que aquí fue estrenada como “Garras Humanas” aunque la traducción literal sería “Lo desconocido”) dirigida por Tod Browning a finales de los años 20 y ambientada en el mundo del circo como su otra gran obra maestra, “Freaks”.

En ella se narra la historia de un delincuente que halla refugio en un circo ambulante como “hombre sin brazos” (brazos que, en realidad, tiene y oculta durante el día bajo sus ropas gracias a una extraordinaria flexibilidad). Allí se enamora de una joven que busca su amistad; ya que (afirma ella) tiene miedo de los brazos de los hombres, brazos que podrían atraparla como “garras”.

Podéis imaginar como continúa la historia; por amor pide que le amputen los brazos a la altura de los hombros para estar con ella sin miedo a que descubran el engaño. Podéis imaginar también el siguiente paso; tras la intervención quirúrgica a manos de un “poco honorable” cirujano; ella ha hallado el amor en un fornido miembro de la trouppe circense, con el que se siente protegida. El siguiente y definitivo capítulo de la historia, como suponéis, es la inevitable tragedia; él intenta matar al “usurpador” y muere en el intento.

Sacrificio por amor, por compromiso, por implicación, por lealtad o por cualquier otra razón que podamos imaginar. ¿Hasta qué punto no nos dejamos un pedacito nuestro en todos y cada uno de estos sacrificios?. Pedacitos irrecuperables y sin los cuales somos, sencila y definitivamente; “otros”.

Y “un pedacito” no es sólo una metáfora. Ese pedacito son crisis de ansiedad, relaciones familiares minimizadas o inexistentes, divorcios, stress, anginas de pecho, úlceras. …… ¿Necesitáis que continúe?

En fin, me ha quedado una entrada un poco triste, quizás incluso cruel o “gore” y esa no era mi intención; tan solo aportar un ejemplo más a la reflexión acerca de la “delgada línea roja” entre exigir compromiso y exigir sacrificio. Línea que, cada vez más frecuentemente, traspasamos.

Querría acabar con un apunte histórico (o “nostálgico” según se mire). Este film inspiró la canción del mismo título -“Garras Humanas”- de la Orquesta Mondragón. Los más veteranos sin duda recordarán el estribillo “yo perdí mis brazos/ y perdí su amor / me quiero morir”; estribillo que quizás hayan recordado con el resumen del argumento.

Afortunadamente los tiempos de circo ambulante de “fenómenos humanos” son ya historia; circos reales y circos metafóricos.