sábado, 31 de enero de 2009

Acerca del Compromiso. Bacon, Huevos, Gallinas y Vacas (flacas, por supuesto)

He estado esta semana en una sesión de trabajo en la que uno de los participantes se ofreció a explicarnos la diferencia entre implicación y compromiso. Nos dijo que quería gente comprometida; no solo implicada, y que conocía una historia que ilustraba esa diferencia.

Estoy seguro que muchos de vosotros habéis adivinado de qué historia se trata. ¿Cuántas veces habremos oído la historia acerca del cerdo y la gallina que deciden hacer un regalo al granjero y ésta propone darle un par de huevos para el desayuno y que el cerdo lo complete con algo de bacon?. La explicación de la historia suele acabar explicando que esa es la diferencia entre el compromiso real, el del cerdo, y la implicación de la gallina.

Honestamente, nunca me ha gustado esa historia. Mi trabajo en estos últimos años ha consistido en generar un mayor compromiso en el personal de varias fábricas de una compañía multinacional y, como consecuencia directa de ese compromiso, mejoras del clima, del absentismo, del presentismo y de la productividad.

A eso me he dedicado mayoritariamente durante estos últimos años y he llegado a varias conclusiones acerca del compromiso.

La primera es que el compromiso solo puede funcionar si es bilateral. ¿Qué les damos a cambio? , ¿bacon, huevos, caviar, o quizás pan duro?.

La segunda es que solemos medir nuestro compromiso y el suyo con diferentes raseros. El ejemplo del cerdo que se automutila quizás pueda parecer excesivo; pero la verdad es que palabras como motivación, compromiso e implicación solemos pronunciarlas en épocas de “vacas flacas” (sin duda, otro animal de nuestro amigo granjero) y asociadas a “sacrificio”.

La tercera es que los grandes conceptos como compromiso, liderazgo, desarrollo, confianza solo pueden funcionar alejados de grandilocuencia, heroicidades, dogmatismos y grandes teorías. Se construyen en el día a día; en la cercanía a la gente y siendo congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos

Y la cuarta verdad; y consecuencia directa de las tres anteriores; es que el compromiso de nuestra gente depende de nosotros y no de ellos. Somos nosotros los que podemos decidir ser bilaterales o sólo esperar compromiso por su parte. Somos nosotros los que podemos autoexigirnos lo mismo que les exigimos a ellos. Y somos nosotros los que podemos ser claros y cercanos a nuestra gente o podemos decidir no serlo.

Para acabar, déjenme que les explique otra historia de gallinas. En plena posguerra, en un pueblo del Pirineo, varias familias se reunieron para comer con motivo de una celebración. Era época de escasez así que era costumbre que cada familia trajera su propia comida y compartiera una parte.

Los anfitriones comentaron que todavía no disponían de su comida y que en cuanto la tuvieran la traerían.

Comieron, compartieron y cuando la comida que había sobre la mesa se hubo acabado, dijeron los anfitriones “¿Qué; traemos la gallina?”.

Todos asintieron con la cabeza, alegres y sorprendidos por la generosidad de los anfitriones. Era, como hemos dicho, época de escasez, lo cual quería decir que “si puedes comer; hazlo aunque no tengas hambre”. Así que todos se prepararon para lo que imaginaban un suculento festín a base de carne de gallina.

Y trajeron la gallina. La gallina entró en la sala. Y, en efecto, la dejaron encima de la mesa. Pero no cocinada; sino viva. Y comenzó a picotear las sobras (pocas, apenas unas migajas, ¡era época de escasez!) que los comensales dejaron en sus platos.

Y después trajeron una pieza de fruta por persona. Esa sí era la parte de la comida que aportaban los anfitriones

A veces nos quejamos que nuestra gente no está “comprometida” con la marcha de la empresa,; que no está “ilusionada” con un nuevo proyecto; que “es” resistente al cambio.

Pero, quizás deberíamos preguntarnos si esa gente que etiquetamos como “poco comprometida” y resistente al cambio ¿comparte mesa, mantel y comida?, ¿o solo las migajas?. ¿La hemos informado y hecho partícipe de esos proyectos desde el principio o solo cuando, ya al final, es imprescindible?; a la hora de “traer la gallina”

La próxima vez que alguien le intente explicar la historia del cerdo comprometido, el granjero y la gallina implicada; piense en nuestra gallina de posguerra; nuestra gallina que entraba a picotear las sobras de la comida.

martes, 20 de enero de 2009

DE HORMIGAS Y HOMBRES. LASIUS NEGLECTUS

Ante todo, disculpad la tardanza en escribir esta segunda entrada pero llevo desde el día de Reyes viajando y estas son las primeras horas en casa y con la calma suficiente como para poder sentarme y reflexionar “teclado en mano”.

Hoy supongo que es ineludible hablar de la ceremonia de investidura del cuadragésimo cuarto presidente de los USA y el relevo presidencial. Nos deja el presidente que a lo largo de ocho años ha gobernado un país y marcado el gobierno del mundo. Como todos los presidentes de los USA; es cierto; pero quizás es solo a partir de los años de gestión del presidente saliente que somos plenamente conscientes de hasta que punto rigen el destino de todos.

En fin, con cada cambio se abre una puerta a la esperanza.

Cambiando de tema; me impresionó un artículo aparecido en El Periódico el pasado domingo día 11 acerca de las hormigas Lasius Neglectus. Si, sí. Habéis leído bien; he dicho hormigas. Y ahora alguno de vosotros pensará, ¿pero este blog no se llamaba Personas y Resultados?.

Tenéis razón. Pero de la lectura de las conductas de dichas hormigas puede desprenderse algún aprendizaje que me gustaría compartir con vosotros.

La lasius neglectus es una hormiga de color “café con leche” proveniente de Asia. Se detectó fuera de su lugar de origen por primera vez hace ahora casi veinte años en las afueras de Budapest (Hungría) y dos son los factores que hacen que se esté expandiendo con inusual rapidez en las áreas urbanas de nuestro continente. Una es la ausencia de sus enemigos naturales (no se especifica cuales en al artículo pero es de suponer que debe incluir, como de costumbre, otros insectos y aves varias).

El segundo y principal motivo es el que me lleva a escoger este tema como motivo de reflexión es la presencia de un salto evolutivo en una conducta propia de estos insectos. Y no es otra que la colaboración.

El resto de hormigas conocidas (o la mayoría al menos) se organizan en torno a un hormiguero. Cada una de ellas con su rol, sus tareas, su especialización. Son interdependientes, lo que quiere decir que se necesitan mutuamente para conseguir el objetivo común del hormiguero y también para llevar a cabo las diferentes tareas de las que cada una se responsabiliza.

Es más, me sorprendió descubrir el pasado verano en un parque nacional de Costa Rica como había una minúscula hormiga subida encima del fragmento de una hoja que transportaba una hormiga cortadora. Ya que el hormiguero de las cortadoras vive del hongo que surge de la fermentación de esas hojas, las hormigas no pueden permitirse el lujo de que esas hojas sean tóxicas.

Pues bien, las minúsculas hormigas que ví encima de los fragmentos no eran otra cosa que “catadoras”, "sommerliers" o inspectoras de calidad como prefiráis llamarlas. Hormigas que comprobaban que los fragmentos de hoja que transportaban no fueran tóxicos y echaran a perder la cosecha de hongos o, incluso, fueran tóxicas para el resto de hormigas

Pero hasta ahora, la colaboración, la organización, la coordinación, el casi perfecto ejemplo de trabajo en equipo acababa aquí; en el hormiguero. Fuera del mismo la cosa cambia y la lucha por los recursos y el territorio es a muerte con otras hormigas y hormigueros.

Este era, quizás, el mecanismo homeostático del que se había provisto la naturaleza para regular su expansión. Hasta ahora, al menos.

Y ahí surge el salto evolutivo en la conducta de la lasius neglectus. No solo no compite con otros hormigueros, no solo se permite salir de su territorio, permitir la entrada en él suyo a “forasteras” sino que colabora con ellas llegando a (y ahí es donde ha saltado la alarma) formar auténticas supercolonias con miles (sí, sí, miles) de hormigas reinas.

Los objetivos y resultados, (en forma de creación del hormiguero y posterior expansión del mismo) tienen en la inmensa mayoría de especies de hormigas como límite natural la muerte de la reina. Poco antes de morir incuba a las que (apareándose fuera del hormiguero) generaran nuevas hormigas reinas y nuevos hormigueros. Sus súbditos, por otro lado, desconcertados, desorientados y sin reina perecerán pocas semanas más tarde y con ellos el hormiguero como entidad en si.

Si la colaboración y la organización era lo que hacia fuerte al hormiguero y su ausencia o antítesis era lo que frenaba su desarrollo y expansión, la lasius neglectus ha aprendido y ha roto el techo de cristal.

El artículo cita la evidencia de algún superhormiguero de más de 3.600 hectáreas (léase 36 kilómetros cuadrados). El peligro que afrontó el terrateniente encarnado por Charlton Heston en “Cuando ruge la marabunta” parece volver a cobrar forma.

Resumiendo; no pretendía asustaros con un argumento de film de serie B de los años 50; y si mostrar un ejemplo del poder de la colaboración; un salto evolutivo para los insectos y ¿porqué, no? una lección para nosotros los humanos.

domingo, 4 de enero de 2009

¿porqué personas y resultados?

Antes de cualquier otra consideración; bienvenidos a este primer comentario en el cuaderno de bitácora. Y bienvenidos al espacio de reflexión.

Confio que no sea una reflexión unilateral y que pronto os sumeis a reflexionar acerca de todo aquello que tiene que ver con las personasen la empresa.

Puede parecer "tonto" o "cursi" bautizar un blog con un nombre como éste (personas y resultado) pero ¿hasta que punto lo es?

Todo lo que hemos vivido en este 2008 (pilares del capitalismo desmoronandose, gobiernos inyectando dinero público para dotar de liquidez a los bancos, grandes gurús haciendo la pirámide......) y que parece quee va a seguir acompañándonos durante este 2009 ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de recuperar la dimensión humana; los valores, en la gestión de las personas y empresas. La necesidad de recuperar la ética en la gestión de empresas y la dirección por valores para liderar personas, la responsabilidad social corporativa... son palabrasy onceptos, algunos relativamente nuevos y otros ya no tanto que seguro van a acompañarnos en estos tiempos de crisis como una forma de tornar más humana y creible la situación.

Confiemos que esta manerade gestionar no sea solo una moda o una excusa sino que, definitivamente, sea una manera de gestionar que haya llegado para quedarse