martes, 20 de enero de 2009

DE HORMIGAS Y HOMBRES. LASIUS NEGLECTUS

Ante todo, disculpad la tardanza en escribir esta segunda entrada pero llevo desde el día de Reyes viajando y estas son las primeras horas en casa y con la calma suficiente como para poder sentarme y reflexionar “teclado en mano”.

Hoy supongo que es ineludible hablar de la ceremonia de investidura del cuadragésimo cuarto presidente de los USA y el relevo presidencial. Nos deja el presidente que a lo largo de ocho años ha gobernado un país y marcado el gobierno del mundo. Como todos los presidentes de los USA; es cierto; pero quizás es solo a partir de los años de gestión del presidente saliente que somos plenamente conscientes de hasta que punto rigen el destino de todos.

En fin, con cada cambio se abre una puerta a la esperanza.

Cambiando de tema; me impresionó un artículo aparecido en El Periódico el pasado domingo día 11 acerca de las hormigas Lasius Neglectus. Si, sí. Habéis leído bien; he dicho hormigas. Y ahora alguno de vosotros pensará, ¿pero este blog no se llamaba Personas y Resultados?.

Tenéis razón. Pero de la lectura de las conductas de dichas hormigas puede desprenderse algún aprendizaje que me gustaría compartir con vosotros.

La lasius neglectus es una hormiga de color “café con leche” proveniente de Asia. Se detectó fuera de su lugar de origen por primera vez hace ahora casi veinte años en las afueras de Budapest (Hungría) y dos son los factores que hacen que se esté expandiendo con inusual rapidez en las áreas urbanas de nuestro continente. Una es la ausencia de sus enemigos naturales (no se especifica cuales en al artículo pero es de suponer que debe incluir, como de costumbre, otros insectos y aves varias).

El segundo y principal motivo es el que me lleva a escoger este tema como motivo de reflexión es la presencia de un salto evolutivo en una conducta propia de estos insectos. Y no es otra que la colaboración.

El resto de hormigas conocidas (o la mayoría al menos) se organizan en torno a un hormiguero. Cada una de ellas con su rol, sus tareas, su especialización. Son interdependientes, lo que quiere decir que se necesitan mutuamente para conseguir el objetivo común del hormiguero y también para llevar a cabo las diferentes tareas de las que cada una se responsabiliza.

Es más, me sorprendió descubrir el pasado verano en un parque nacional de Costa Rica como había una minúscula hormiga subida encima del fragmento de una hoja que transportaba una hormiga cortadora. Ya que el hormiguero de las cortadoras vive del hongo que surge de la fermentación de esas hojas, las hormigas no pueden permitirse el lujo de que esas hojas sean tóxicas.

Pues bien, las minúsculas hormigas que ví encima de los fragmentos no eran otra cosa que “catadoras”, "sommerliers" o inspectoras de calidad como prefiráis llamarlas. Hormigas que comprobaban que los fragmentos de hoja que transportaban no fueran tóxicos y echaran a perder la cosecha de hongos o, incluso, fueran tóxicas para el resto de hormigas

Pero hasta ahora, la colaboración, la organización, la coordinación, el casi perfecto ejemplo de trabajo en equipo acababa aquí; en el hormiguero. Fuera del mismo la cosa cambia y la lucha por los recursos y el territorio es a muerte con otras hormigas y hormigueros.

Este era, quizás, el mecanismo homeostático del que se había provisto la naturaleza para regular su expansión. Hasta ahora, al menos.

Y ahí surge el salto evolutivo en la conducta de la lasius neglectus. No solo no compite con otros hormigueros, no solo se permite salir de su territorio, permitir la entrada en él suyo a “forasteras” sino que colabora con ellas llegando a (y ahí es donde ha saltado la alarma) formar auténticas supercolonias con miles (sí, sí, miles) de hormigas reinas.

Los objetivos y resultados, (en forma de creación del hormiguero y posterior expansión del mismo) tienen en la inmensa mayoría de especies de hormigas como límite natural la muerte de la reina. Poco antes de morir incuba a las que (apareándose fuera del hormiguero) generaran nuevas hormigas reinas y nuevos hormigueros. Sus súbditos, por otro lado, desconcertados, desorientados y sin reina perecerán pocas semanas más tarde y con ellos el hormiguero como entidad en si.

Si la colaboración y la organización era lo que hacia fuerte al hormiguero y su ausencia o antítesis era lo que frenaba su desarrollo y expansión, la lasius neglectus ha aprendido y ha roto el techo de cristal.

El artículo cita la evidencia de algún superhormiguero de más de 3.600 hectáreas (léase 36 kilómetros cuadrados). El peligro que afrontó el terrateniente encarnado por Charlton Heston en “Cuando ruge la marabunta” parece volver a cobrar forma.

Resumiendo; no pretendía asustaros con un argumento de film de serie B de los años 50; y si mostrar un ejemplo del poder de la colaboración; un salto evolutivo para los insectos y ¿porqué, no? una lección para nosotros los humanos.

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