En una de las primeras entradas en el blog, en el ya lejano 31 de Enero; expresé mi opinión acerca de la desigualdad entre el compromiso que en las empresas habitualmente pedimos a nuestra gente y el compromiso que desde las empresas les mostramos. Les pedimos compromiso con “la empresa” y ya que creemos que "la-empresa-somos-nosotros”; eso nos exime de comprometernos con ellos.
En aquella entrada, opiné sobre el ejemplo utilizado habitualmente para explicar la diferencia entre “implicado” y “comprometido”. Un ejemplo a mi juicio, tan desafortunado como frecuente; no solo por el animal utilizado para explicar el compromiso de un trabajador (un “cerdo”; con todas las connotaciones que dicho animal nos sugiere) sino también por el hecho de considerar como deseable (hasta el punto de ponerlo como ejemplo) la “automutilación” como expresión del ideal de compromiso.
De hecho; sería mucho más apropiado hablar de “sacrificio” (y en el sentido más “dramático” del término), en lugar de compromiso, para todo aquello que acostumbramos a exigir a nuestra gente. Disponibilidad a todas horas, todos los días del año y en cualquier lugar, sacrificio de la vida personal y familiar y las herramientas creadas a tal fin como blackberries, “manos libres” y portátiles.
Y, cómo ya he sugerido en alguna entrada reciente, las vidas de los expatriados y sus familias, auténticos nómadas de nuestra época y expresión máxima de esa disponibilidad total, propia y de los nuestros.
Si por alguna razón en algún momento nuestra disponibilidad no puede ser total ¿qué es lo que automáticamente se pone en duda?. En ese momento siempre podemos oír comentarios del tipo “Necesitamos empleados altamente motivados y comprometidos”.
Haciendo recientemente esta reflexión en un foro recordé la película “The Unknown” (muda; en blanco y negro, de algo menos de una hora de duración y que aquí fue estrenada como “Garras Humanas” aunque la traducción literal sería “Lo desconocido”) dirigida por Tod Browning a finales de los años 20 y ambientada en el mundo del circo como su otra gran obra maestra, “Freaks”.
En ella se narra la historia de un delincuente que halla refugio en un circo ambulante como “hombre sin brazos” (brazos que, en realidad, tiene y oculta durante el día bajo sus ropas gracias a una extraordinaria flexibilidad). Allí se enamora de una joven que busca su amistad; ya que (afirma ella) tiene miedo de los brazos de los hombres, brazos que podrían atraparla como “garras”.
Podéis imaginar como continúa la historia; por amor pide que le amputen los brazos a la altura de los hombros para estar con ella sin miedo a que descubran el engaño. Podéis imaginar también el siguiente paso; tras la intervención quirúrgica a manos de un “poco honorable” cirujano; ella ha hallado el amor en un fornido miembro de la trouppe circense, con el que se siente protegida. El siguiente y definitivo capítulo de la historia, como suponéis, es la inevitable tragedia; él intenta matar al “usurpador” y muere en el intento.
Sacrificio por amor, por compromiso, por implicación, por lealtad o por cualquier otra razón que podamos imaginar. ¿Hasta qué punto no nos dejamos un pedacito nuestro en todos y cada uno de estos sacrificios?. Pedacitos irrecuperables y sin los cuales somos, sencila y definitivamente; “otros”.
Y “un pedacito” no es sólo una metáfora. Ese pedacito son crisis de ansiedad, relaciones familiares minimizadas o inexistentes, divorcios, stress, anginas de pecho, úlceras. …… ¿Necesitáis que continúe?
En fin, me ha quedado una entrada un poco triste, quizás incluso cruel o “gore” y esa no era mi intención; tan solo aportar un ejemplo más a la reflexión acerca de la “delgada línea roja” entre exigir compromiso y exigir sacrificio. Línea que, cada vez más frecuentemente, traspasamos.
Querría acabar con un apunte histórico (o “nostálgico” según se mire). Este film inspiró la canción del mismo título -“Garras Humanas”- de la Orquesta Mondragón. Los más veteranos sin duda recordarán el estribillo “yo perdí mis brazos/ y perdí su amor / me quiero morir”; estribillo que quizás hayan recordado con el resumen del argumento.
Afortunadamente los tiempos de circo ambulante de “fenómenos humanos” son ya historia; circos reales y circos metafóricos.
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