sábado, 9 de mayo de 2009

Arte, Artistas y Artesanos. Velazquez, Picasso, El Greco

EStuve el pasado fin de semana largo (dias 1, 2 y 3 de mayo) en Madrid. Y no; no voy a hablar del 2 a 6 del Bernabeu. Voy a hablar de mi visita a los museos de El Prado y Reina Sofia; voy a hablar de pintura y empresa. Pero no de patrones y mecenazgo; sino de qué podemos aprender de los grandes genios de la pintura.

En el museo del Prado hay una gran sala octogonal con tres cuadros famosos de Velázquez; Las Meninas; la Fragua de Vulcano y el retrato del Conde Duque de Olivares. Entre estos dos últimos cuadros hay un acceso a otra sala donde hay un retrato de Felipe IV, cazador.

En éste cuadro ("menor", si lo comparamos con los tres anteriores) podemos apreciar no solo el arte de Velázquez, sino tambien algo muy caracteristico de su técnica y estilo. Velázquez pintaba; pintaba y si no le gustaba pintaba encima. Y éste, aunque es uno de los cuadros donde se aprecia mejor; no es el único cuadro. Ni él es el único pintor donde puede apreciarse. Picasso, que lo idolatraba hacía lo mismo; de hecho en el toro del Gernika puede verse lo mismo.

Ahora apreciamos en Diego Velázquez y Pablo Ruiz Picasso a genios de la pintura; les dedicamos calles principales y paseos (al primero en Madrid y al segundo en Barcelona, respectivamente), hacemos de sus obras ejes de una de las grandes pinacotecas del mundo y atractivos culturales básicos de las dos grandes ciudades de un país.

Pero más allá de la conciencia y compromiso social de Pablo Ruiz Picasso, tanto éste como Diego; pintor asalariado en la Corte; (asalariado de lujo; pero asalariado al fin y al cabo), ambos se consideraban aprendices, meros artesanos.

A menudo ponemos como ejemplos a nuestra gente a grandes líderes, a triunfadores del deporte o a grandes artistas. Y esa es nuestra excusa para pedir grandes sacrificios, resultados excepcionales y pedirlos a la primera, sin la más mínima tolerancia al error, sin el más mínimo lapso de tiempo invertido en acumular experiencia y aprendizaje.

Cada dia que pasa creo más en las cuatro "t";como base del éxito de las empresas talento; tiempo y trabajo para acumular artesania, experiencia y teamwork. Pero ese modelo el "T4", será motivo de un a próxima entrada.

Pedimos eso a nuestra gente; cuando las mismas personas a las que idolatramos y ponemos como ejemplo trabajaban con ensayo y error, aprendiendo en el día a día con su propio trabajo.

Pero no solo eso; en los talleres de otros pintores como Rubens y similares la autoría de los cuadros es difusa, profusa y confusa, ya que había quien se especializaba en pintar manos, caras, vestidos, etc..

En la película de “EL Greco”, coprotagonizada por Juan Diego Botto, podemos ver a un joven aprendiz, El Greco, en el taller de un viejo Tiziano, que en pleno apogeo de su fama, asiste a toda una pléyade de aprendices pintando los retratos y otros encargos. No es quizá el mejor ejemplo de travajo en equipo (Tiziano manda y paga y los demás pintan y obedecen) pero si de desmitificación del genio, la individualidad y la inspiración como recurso y exigencia a nuestra gente.

Para cerrar esta entrada me viene a la mente la frase atribuida a Picasso,: "Todavía hoy pinto ocho horas diarias; la inspiración existe; pero tiene que hallarte trabajando".

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